En el corazón de la computadora cuántica encontramos el qubit – el bit cuántico – que se diferencia fundamentalmente del bit clásico que conocemos de los ordenadores convencionales. Mientras que un bit clásico solo puede ser 0 o 1, un qubit puede ser ambos a la vez, gracias a los principios de la mecánica cuántica. Pero, ¿cómo funciona realmente un qubit y qué lo hace tan especial?
Un bit clásico representa datos como 0 o 1 – un valor a la vez. Es comparable a un interruptor que está encendido o apagado. En cambio, un qubit puede estar en una superposición, donde es tanto 0 como 1 al mismo tiempo, hasta que se mide.
Matemáticamente, un qubit se describe como una combinación lineal de 0 y 1:
|ψ⟩ = α|0⟩ + β|1⟩
Aquí, α y β son números complejos que representan amplitudes de probabilidad. Cuando se mide el qubit, "colapsa" en uno de los estados con probabilidades |α|² y |β|².
Superposición es el fenómeno más conocido en el mundo cuántico. Significa que un qubit puede explorar muchas soluciones posibles simultáneamente. Por ejemplo, 3 qubits pueden representar 8 estados en paralelo – no cambiando rápidamente, sino realmente al mismo tiempo.
Es esta propiedad la que hace que las computadoras cuánticas sean teóricamente extremadamente potentes para ciertos tipos de tareas – especialmente aquellas que requieren analizar grandes cantidades de combinaciones.
Entrelazamiento o "entrelazamiento cuántico" es otro fenómeno central. Cuando dos qubits están entrelazados, sus estados están conectados, sin importar cuán lejos estén uno del otro. Si se mide uno, el otro se ve afectado instantáneamente.
El entrelazamiento permite cálculos complejos y comunicación a través del sistema. También se utiliza en seguridad cuántica y experimentos de teletransportación.
Una consecuencia importante de la mecánica cuántica es que no se puede observar un qubit sin perturbarlo. Cuando mides un qubit, la superposición colapsa y solo obtienes un resultado clásico – ya sea 0 o 1.
Esto significa que los algoritmos cuánticos deben diseñarse con cuidado. El objetivo es manipular los estados de los qubits para que la medición tenga una alta probabilidad de dar la respuesta correcta – pero nunca se puede estar completamente seguro.
Los qubits pueden realizarse de varias maneras – todas con ventajas y desventajas:
Lo común en todas las tecnologías es que los qubits son extremadamente sensibles. Pequeñas vibraciones, calor o ruido electromagnético pueden destruir su estado – por eso las computadoras cuánticas requieren entornos especiales.
Hoy en día, los qubits se utilizan en sistemas experimentales para probar algoritmos cuánticos y simular pequeñas moléculas. Las áreas de aplicación más importantes en el futuro incluyen:
Pero se requieren miles o millones de qubits estables y protegidos con corrección de errores para lograr una ventaja práctica – y todavía estamos en los comienzos.
El qubit es el elemento fundamental de las computadoras cuánticas y se diferencia radicalmente del bit clásico. Con propiedades como superposición y entrelazamiento, los qubits pueden trabajar en paralelo y crear sistemas entrelazados que realizan cálculos que las computadoras clásicas no pueden manejar eficientemente.
Aunque la tecnología aún es inmadura, la comprensión de los qubits abre la puerta a una nueva era de procesamiento de datos – una era cuántica donde la física y la información se fusionan.