Platón es una de las figuras más significativas en la historia de la filosofía. Vivió en la Grecia clásica y fundó la tradición filosófica que más tarde se llamó platonismo. Sus ideas sobre la naturaleza de la realidad, el conocimiento, la ética y la política han tenido una influencia duradera tanto en el pensamiento como en la cultura occidental. A través de sus obras, principalmente en forma de diálogo, Platón presentó un universo rico y matizado de pensamientos, que todavía se estudian y discuten hoy en día.
Platón no fue solo pensador y escritor: también fue maestro y fundador de instituciones. Su Academia en Atenas se considera una de las primeras instituciones de educación superior en el mundo occidental. Para comprenderlo plenamente, hay que considerar tanto su vida, su relación con Sócrates, sus obras y el legado que ha dejado.
Platón nació alrededor del año 427 a.C. en Atenas, en medio de la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta. Provenía de una familia aristocrática e influyente. Su padre, Ariston, afirmaba descender del rey Codro de Atenas, mientras que su madre, Perictione, estaba emparentada con Solón, el legendario legislador. Esto significó que Platón estuvo expuesto desde temprana edad a la política, la formación y los círculos intelectuales.
Su nombre de nacimiento probablemente era Aristocles, pero fue llamado Platón, lo que puede significar “ancho” – ya sea en referencia a sus hombros o a su estilo de escritura. Creció en una época marcada por la inestabilidad política, lo que dejó huella en sus obras posteriores y en su visión del estado y la sociedad.
Como miembro de la clase alta, Platón recibió una educación completa y clásica. Aprendió gramática, música, gimnasia, geometría y retórica. Mostró interés por la poesía desde joven y posiblemente escribió tragedias en su juventud. Pero su interés cambió radicalmente cuando conoció al filósofo Sócrates.
Este encuentro fue decisivo. Bajo la guía de Sócrates, Platón aprendió a hacer preguntas, buscar la verdad y desafiar las suposiciones comunes. Este método socrático se volvió luego central en sus propios diálogos.
Se sabe muy poco sobre la vida privada de Platón y muchos detalles son inciertos. No existen fuentes directas que nos den información sobre sus relaciones románticas o familiares. Sin embargo, hay consenso en que nunca se casó y permaneció sin hijos. En cambio, dedicó su vida a la filosofía, la enseñanza y la escritura.
Tras la ejecución de Sócrates en 399 a.C., Platón viajó mucho – entre otros lugares a Egipto e Italia – para conocer a otros eruditos y escapar del clima político de Atenas. Estos viajes fueron muy importantes para su desarrollo y lo pusieron en contacto con los pitagóricos y otras corrientes intelectuales que influyeron en sus ideas sobre las matemáticas, el cosmos y la naturaleza del alma.
Platón era solo un joven cuando conoció al mayor Sócrates, pero este encuentro fue decisivo para el resto de su vida. Sócrates era conocido en Atenas por su habilidad para hacer preguntas profundas y exponer contradicciones en los argumentos de los demás. Nunca escribió nada, pero su método de conversación dejó una profunda impresión en Platón.
Tras la muerte de Sócrates, Platón se convirtió en su heredero literario. En muchas de sus obras es Sócrates quien lleva la voz cantante y presenta los argumentos filosóficos. Sin embargo, se debate cuánto del contenido de estos diálogos son pensamientos propios de Sócrates y cuánto son ideas propias de Platón.
En 399 a.C., Sócrates fue condenado a muerte por “corromper a la juventud” y “no reconocer a los dioses de la ciudad”. Fue ejecutado bebiendo una copa de veneno de cicuta. Según sus propios escritos, Platón estaba enfermo y no pudo estar presente en la ejecución, pero la describe en la obra “Fedón”.
La muerte de Sócrates causó una profunda impresión en Platón. Se convirtió en un catalizador para su obra literaria y su búsqueda de por vida de una sociedad justa y del verdadero conocimiento.
Platón escribió todas sus obras filosóficas en forma de diálogo. Es decir, hacía que personas discutieran ideas entre sí en una especie de conversación dramatizada. Esta forma le permitió examinar temas desde varios ángulos y dejar preguntas abiertas.
Entre los diálogos más conocidos se encuentran:
Alrededor del año 387 a.C., Platón fundó su famosa escuela en Atenas: la Academia. Se convirtió en un centro de enseñanza y de investigación filosófica durante varios siglos, hasta el siglo VI d.C. La Academia atrajo a estudiantes de todo el mundo griego, entre ellos Aristóteles, quien más tarde fundó su propia escuela, el Liceo.
La enseñanza en la Academia abarcaba filosofía, matemáticas, astronomía y política. El objetivo no era solo el conocimiento teórico, sino la formación y la búsqueda de la verdad. La Academia se considera a menudo la piedra angular de las universidades modernas.
Platón ha tenido una enorme importancia para la filosofía occidental. Su idea de que existe un “mundo de las ideas” – una realidad invisible, perfecta y eterna detrás del mundo sensible – ha influido en todo, desde la teología cristiana hasta la metafísica moderna. Sus pensamientos sobre la inmortalidad del alma y la buena vida también han tenido gran influencia en la ética y la psicología.
Filósofos como Agustín, Descartes, Spinoza y Kant se han relacionado de diferentes maneras con las ideas de Platón. En tiempos más recientes, tanto filósofos analíticos como continentales han encontrado inspiración en sus obras. Su método – hacer preguntas y examinar conceptos a fondo – sigue siendo una piedra angular en la práctica filosófica.
Platón sigue vivo en la forma en que pensamos, argumentamos y entendemos el mundo – incluso más de 2.000 años después de su muerte.