La mayoría rara vez piensa en el papel del agua al preparar té, pero en realidad es el ingrediente más importante. Dado que el té suele estar compuesto por más del 98% de agua, tanto la calidad, la dureza como la temperatura del agua tienen gran importancia para la experiencia final del sabor.
Para obtener el mejor sabor del té, debes usar agua fresca, limpia y rica en oxígeno. El agua que ha estado en la tetera durante varias horas pierde oxígeno y puede tener un sabor plano. El agua del grifo puede variar en sabor y dureza dependiendo de dónde vivas en Dinamarca. El agua calcárea (agua dura) puede especialmente atenuar los matices del té y dar un regusto desagradable.
Si vives en una zona con agua dura, puede ser buena idea filtrar el agua o usar agua de manantial con bajo contenido mineral.
Siempre comienza con agua fría del grifo. El agua caliente del grifo puede haber estado más tiempo en las tuberías y puede contener más impurezas o metales. El agua fría es más fresca y rica en oxígeno, lo cual es ideal para el té.
Es tentador dejar el agua en la tetera todo el día y simplemente recalentarla, pero deberías evitarlo. Cada vez que el agua hierve, el oxígeno desaparece y la concentración de minerales puede cambiar. El resultado es un té aburrido y sin vida.
Por lo tanto, hierve siempre solo la cantidad de agua que necesites y úsala de inmediato.
Diferentes tipos de té requieren diferentes temperaturas para liberar sus mejores sabores sin volverse amargos o planos.
Un hervidor con temperatura ajustable o un termómetro es por tanto una buena inversión para los entusiastas del té.
Sí, pero presta atención al contenido mineral. Algunos tipos de agua de manantial pueden ser demasiado "pesados" y ocultar los aromas del té. Elige preferiblemente una variante con bajo contenido mineral.
Puedes consultar la página web de tu proveedor de agua o preguntar en tu planta local de agua. Si la dureza es superior a 10 dH, vale la pena considerar la filtración.
El agua es mucho más que solo una base para el té: es un componente esencial del sabor. Con un poco de atención a la calidad, temperatura y tratamiento del agua, puedes mejorar notablemente tu experiencia con el té. No olvides limpiar tu tetera, elegir agua fresca y experimentar con la temperatura para encontrar la taza perfecta según tu gusto.